Gastronomia

La gastronomía menorquina nace de las aportaciones de distintos pueblos y culturas que han ido creando a lo largo de los siglos una cocina tan llena de sorpresas y contrastes como el paisaje menorquín. Menorca aportó a la cocina internacional la conocida salsa mahonesa, y ha sabido adaptar sabiamente muchos elementos de otros países a una forma culinaria propia de la tierra. La cocina medieval, tanto islámica como catalana, y la de inspiración francesa son las que han legado una herencia mayor a las recetas que han dado fama a Menorca en el mundo entero.

La cocina de pescado y marisco se ha convertido en la estrella de la gastronomía menorquina, especialmente la célebre caldereta de langosta. Sobre un fondo de cebolla, tomate, ajo y perejil se añade la langosta troceada y se cuece a fuego vivo. La sopa resultante se sirve con pan.

Platos menorquines muy convincentes son la caldereta de mero, el mero a la parrilla con salsa mahonesa, la dorada al horno, los calamares a la parrilla, los salmonetes en parrilla o al horno con patatas, las “escupinyas” (almejas que se comen crudas con limón o al horno con una mezcla de pan rallado, perejil y ajo), los dátiles de mar (que se cuecen con jerez y perejil), los “peus de cabrit” (arca pelosa) y los “cornets” (caracolas marinas).

También son populares el “arros de la terra”, la empanada de carne y el “oliaigua”, pariente de las sopas mallorquinas, a base de caldo con verduras y rodajas de pan seco. En verano, se come acompañado de higos tiernos.

En cuanto a los embutidos, se confecciona la típica sobrasada, más fina y menos picante que la mallorquina, la longaniza conocida como “carn i xua”, preparada con carne magra, mezclada con tocino cortado a pequeños cuadros y adobada con sal y pimienta, que jamás falta en las excursiones o comidas campestres, y el “cuixot”, que es una longaniza negra y muy grasienta, muy parecida al camaiot mallorquin.

Entre los postres, a los que tan aficionados son los menorquines, son famosos los amargos (elaborados con almendra), los “carquinyols” (almendra y huevo), los “crespellets”, las ensaimadas, los “rubiols”, el “braç de Gitano” y el “turró cremat” de Mercadal, así como la “coca bamba” (coca que se toma en las fiestas patronales con chocolate caliente).

Por otro lado, la tradición ganadera de la isla ha dado origen a una importante industria alimentaria que ha encontrado en los productos derivados de la leche su máximo exponente. Los quesos en general y, en particular, el denominado queso de Mahón – Menorca, gozan de fama internacional.

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